miércoles, 15 de agosto de 2012

Cómo salvar una vida en cinco días


Aquí estoy de nuevo. No había escrito antes porque no tenía apenas tiempo durante el curso y, aunque ya pensaba escribir acerca de este tema, aún no sabía cómo abordarlo. Ya me he decidido, así que empezaré desde más o menos el principio:

Soy voluntaria en el hospital, en oncología pediátrica, desde el año 2010. Allí, los voluntarios jugamos con los peques que ingresan en el hospital para tratar de hacerles las horas más llevaderas. Hacemos manualidades, jugamos con juguetes o plastilina, pintamos con témperas y muchas veces bailamos o nos echamos carreras por los pasillos. Nuestros niños lo pasan fenomenal y están con una sonrisa en la cara constantemente, dándonos a los mayores una lección de vida. Da igual que el pecho duela, que la comida no siempre guste, o que los medicamentos sean en ocasiones difíciles de soportar, ya que siempre buscan los ánimos para pasarlo bien, sea cual sea la situación. Los niños son unos valientes donde los demás flojearíamos, y es en ellos en quienes debemos fijarnos para aprender.

También soy donante anónima de médula desde el año 2011, ya que es este tipo de trasplantes los que precisan los pacientes con leucemia. Como podréis imaginar, es imposible no planteárselo viendo cada día lo importante que es y la falta que uno hace. Empecemos con las cifras: 1 de cada 4 pacientes encuentra un donante compatible entre los miembros de su propia familia, por lo que el otro 75% deberá confiar en encontrar un donante anónimo. La posibilidad de que dos personas no emparentadas sean compatibles es de 1 de cada 40.000. España alcanzó hace unas semanas los 100.000 donantes anónimos, pero el caso es que podríamos ser muchos más. Creo que el origen del problema radica en el gran desconocimiento que hay respecto a este tema y los procedimientos usados, y es por esto por lo que escribo de nuevo en el blog. No voy a utilizar palabras técnicas, ya que quien quiera dar el paso puede informarse en el hospital o autobús de donaciones más cercano, y yo no tengo los conocimientos necesarios para explicar algo así, aunque sí que voy a comentarlo muy por encima para que os hagáis una idea.

Lo primero que me dijeron cuando subí al hospital a solicitar más información, es que hay dos formas de donar médula. El procedimiento más habitual, una vez que se ha determinado que una persona es compatible, dura unos cinco días. Durante este tiempo, el donante recibe unas inyecciones para favorecer la producción de progenitores hematopoyéticos y que la sangre extraída sea idónea. Así, a los cinco días, el donante sube al hospital, donde mediante una especie de diálisis se le saca sangre de un brazo para que, atravesando una máquina, vuelva a entrar por el otro. Este proceso dura unas seis horas, y el donante puede volver a su casa ese mismo día.

En caso de que al receptor no le valga la médula extraída por este sistema, la otra posibilidad es la de hacer las extracciones de las crestas ilíacas posteriores. Esto puede hacerse mediante anestesia epidural o general, aunque se suele hacer con anestesia general para comodidad del donante. En estos casos, el donante permanece una noche en el hospital antes de darle el alta, para asegurarse de que está perfectamente.

Una persona puede donar médula varias veces en su vida, y la extracción no perjudica al donante. Los efectos secundarios pueden ser algo incómodos durante algo menos de una semana, debido a la anestesia suministrada, pero nada grave. De todas formas, en mi opinión tener algo de dolor durante unos días no es nada comparado con lo que acabas de hacer. Con un tubito de sangre acabas da dar esperanza a una persona, a una familia, y has dado el primer paso para que salve su vida para tener una tan feliz como puede ser la tuya. Cualquier familiar se pondría en tu lugar rápidamente y sin pensarlo, pero la compatibilidad es una lotería e igual la única esperanza eres tú. Haciéndote donante pasas a formar parte de la REDMO, y tus datos pasan a un banco donde se comprueba la compatibilidad de personas de todo el mundo. 1 de cada 40.000 es un porcentaje muy bajo, y puede haber alguien en cualquier país que te esté necesitando para sobrevivir. De la misma forma, también puedes ser tú quien algún día lo necesites y dependas del acto valiente y altruista de un ciudadano anónimo como tú.

Desde luego que no quiero hacer sentir a nadie mal o culpable, si no animar. Me parece muy importante aportar algo para que al menos una persona más se plantee el hacerse donante, y que cada vez que le suene el teléfono móvil con un número que no conoce piense con alegría que igual le necesitan en el hospital. Creo en la solidaridad y en las personas, y en que somos muchos los que queremos hacer un mundo más humano.

Julia

2 comentarios:

  1. Muchas Gracias por la difusión y por la labor que estás haciendo como voluntaria. Hay que concienciar a la gente, yo no sabía nada de este tema hasta que me pasó, asi que MUCHAS GRACIAS.

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  2. He tenido la suerte, dentro de la mala suerte de tener que pasar por la enfermedad que pasa mi hijo y su transplante, de conocer un monton de voluntarios en la Paz y quiero daros las gracias, por que sois enormes, y vuestra labor es importantisima tanto en nuestros peques, como en nosotros mismos... asique gracias y seguir asi.. nunca me cansaré de daros las gracias a toda esa gente que he encontrado en este largo camino que aunque a ratos amargo siempre me voy a quedar con todo lo bueno bonito y humano que también he vivido...

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