Ya cuando empecé a estudiar filología inglesa, sabía que iba a tratar de aprovechar cualquier oportunidad que me surgiese para viajar y conocer otros lugares y otras culturas, amén de hablar otros idiomas. Me pareció muy interesante la idea de irse de au pair, así que decidí buscar alguna oferta que me permitiese mejorar mi inglés. Una chica au pair es aquella que pasa una temporada en un país en donde habla una lengua diferente a la materna, y trabaja sin sueldo como niñera, a cambio de alojamiento, dietas y lo que llaman “pocket money” o dinero para gastos personales.
Una vez decidido, me apunté a una página web que gestionase todo aquello. Probablemente hubiese sido más cómodo contratar una agencia, pero lo único que me garantizaban era que un número de familias me entrevistaría. Vamos, lo que hacían era poner en contacto a ambas partes, y allí terminaba su labor. Como el precio me pareció excesivo, me lancé a la aventura por mi cuenta y, tras registrarme en una página gratuita en la que se anunciaban tanto familias como personas que querían trabajar, me puse manos a la obra. Lo que más me interesaba era ir a Reino Unido o Irlanda, pero aquello estaba saturado: cada familia tenía muchísimas solicitudes, y sería muy complicado que nadie me eligiese (yo no tenía aún 21 años: la edad mínima que se suele requerir allí para este trabajo). Entonces, empecé a barajar irme a Francia. Aunque no era exactamente lo que buscaba, también sabía francés y seguiría siendo algo diferente. Tras meses intercambiando emails y llamadas telefónicas con una familia francesa, por fin, me eligió para el puesto.
¡Así que ya estaba decidido! Me iría a Maubec, un pueblecito de la Provenza situado a unos 30 km de Avignon. Pasaría allí un mes y una semana, y me encargaría de los tres niños: un niño de 14 y los mellizos de 4 años. La verdad es que parecía que iba a resultar algo lioso, ya que con los niños pequeños debía hablar en inglés, y con los padres en francés. Además echaría un cable al niño mayor y a la madre con algunas cuestiones de español, porque tenían ya unas nociones y querían practicar.
Durante el viaje de ida, no hacía más que preguntarme si había hecho una buena elección, pero mis dudas se disiparon en cuanto conocí a la familia, ya que eran muy agradables y me hicieron sentir en todo momento como en casa. Fue una sorpresa que los niños abandonaran tan pronto la timidez y que todo fuese como la seda con ellos, a pesar de su corta edad. El tiempo que pasé con ellos fue muy interesante, ya que aprendí muchas cosas y visité varios lugares de la Provenza.
Por semana, lo que yo tenía que hacer era levantar a los chavales y prepararlos para ir a dar un paseo hasta el pueblo, donde aprovechábamos para comprar el pan (de vez en cuando caía también alguna chuchería...) y pasar un rato en los columpios o jugando en el césped. Cuando empezaba a hacer demasiado calor, volvíamos a casa y jugábamos o hacíamos manualidades mientras les preparaba la comida. Después de comer echaban la siesta (yo aprovechaba para leer un rato), y jugábamos o bailábamos hasta que llegasen los padres del trabajo, para luego irnos todos a la piscina. Cenábamos muy pronto, así que luego jugábamos todos juntos a algún juego de vocabulario, a las cartas, o salíamos a ver si se habían despertado ya los murciélagos que vivían en el jardín. Cuando ya era la hora, yo les contaba un cuento (muchas veces traducía sobre la marcha alguno que me sabía de cuando era pequeña) y les acostaba. Pese a que parezca una jornada muy repetitiva, nos las ingeniábamos para hacer cada día algo distinto que motivase a los chicos. Una de las cosas que más les gustaba era ir a cazar mariposas (liberándolas luego,por supuesto), aunque también correr por el campo de camino a casa fingiendo que eran aviones o modelar y pintar figuritas de arcilla, por poner algún ejemplo. La verdad es que no nos aburríamos y lo pasábamos muy bien. He de decir también que todo lo que hablaban conmigo era en inglés, y pocas veces utilizaban el francés. Para mí, fue una sorpresa el ver cómo niños de cuatro años me preguntaban “Julia, ¿cómo se dice 'mariposa' en inglés?” y mostraban unas ganas tan grandes de aprender jugando.
Durante el fin de semana los padres no trabajaban, así que nos llevaban siempre de excursión. Fuimos a Gordes, Roussillon, Oppède, L'Isle sur la Sorgue, Ménerbes... un montón de sitios encantadores donde hubiese pasado mucho más tiempo del que les dedicamos. Pero tiempo era lo que no tenía, ya que sólo podíamos ir los fines de semana, y también es cierto que quería visitar todos los lugares que me fuese posible.
Parece irónico el haber ido ya dos veces a Francia y no haber estado aún en París, pero la verdad es que no me preocupa. Las comparaciones son odiosas, y creo que cada lugar tiene una serie de características que lo hacen único. Además, no hay que olvidar cómo se visita cada sitio, y creo que no podía haber encontrado una forma mejor para conocer estos lugares que yendo de au pair. Ya lo pensaba al término de mi estancia allí, pero cuantas más vueltas le doy, más de acuerdo estoy en lo enriquecedor que fue el vivir unas vacaciones muy diferentes en todos los sentidos.
Hasta pronto,
Julia
Hasta pronto,
Julia
¡Hola Julia!
ResponderEliminarhe dado con tu blog, y especialmente ésta entrada, buscando experiencias como au pair, ya que yo planeo irme a reino unido un año como au pair! y siempre está bien para calmar inquietudes o disipar dudas encontrar otras experiencias. La tuya, además de estar contada tan bien, me ha encantado. =D y me ha dado esperanzas, pues no hago más que encontrar gente echando pestes de ser "au pair" así que gracias por compartir con futuras au pairs una experiencia tan bonita.
Hola Dwyn,
Eliminarsi te gustaría ser una au pair, te recomiendo que mires mi blog al respecto, con testimonios de au pairs:
http://www.aupair-exchangestudent.com
Un saludo,
Eva
Me alegra mucho que te haya gustado la entrada y que te haya sido de utilidad, ya que es eso lo que pretendo. Mucho ánimo para la búsqueda, que siempre es complicada y a veces se hace un poco cuesta arriba, pero la verdad es que vale la pena. Te deseo mucha suerte en tu experiencia y que des con una familia con la que disfrutes tanto como yo lo hice.
ResponderEliminarUn abrazo, Julia
Juli! Hola, Soy Diana de Colombia y encontre tu blog por casualidad, me encanto, que experiencia tan hermosa =)
ResponderEliminarHola Julia,
ResponderEliminarme alegro mucho que hayas pasado una feliz estancia como au pair. Nosotros tuvimos una au pair en mi familia y yo creo que es enriquecedor tanto para la au pair como para la familia. Te invito a echar un vistazo a mi blog para ver si tienes alguna sugerencia para mi:
http://www.aupair-exchangestudent.com
Un saludo,
Eva