viernes, 17 de junio de 2011

MEU 2011 o Cómo saltar en paracaídas

¡Buenos días! Sé que hace mucho desde que escribí mi primera entrada en este blog, pero no he parado desde entonces. Llevo un ritmo de vida bastante ajetreado, y trato de abarcar demasiadas cosas en mi día a día.

Precisamente,esto me recuerda a una experiencia que tuve hará unos cuatro meses y que me puso a prueba psicológicamente: ser periodista en Model European Union 2011.

MEU es una simulación política europea que trata mostrar a los jóvenes de Europa cómo funciona la Unión. La idea se llevó a cabo por primera vez en el año 2005 y, desde entonces, se ha repetido periódicamente y con una mayor acogida cada vez. Este año, fuimos 180 participantes y pudimos elegir entre roles tan variados como: miembro del Parlamento Europeo, intérprete, lobby, o periodista.

Me enteré de la simulación gracias a un correo electrónico que me mandaron en mi universidad y, sin pensarlo apenas, decidí participar. Ya daba por hecho que no tenía ninguna posibilidad de que me seleccionasen, pero no me gusta ser yo quien me ponga límites. Pese a que me llevó muchísimo tiempo y tremendos quebraderos de cabeza el escribir la redacción, el artículo, las dos cartas de motivación y pedir a un profesor que me escribiese la carta de recomendación, lo consideré un proceso de aprendizaje para cuando, más tarde, necesitase hacer algo así. Envié mi solicitud el día antes del fin del plazo de inscripción y me olvidé de la simulación para pensar en otras cosas más factibles.

Ya os podéis imaginar mi sorpresa al ver que había sido seleccionada. Lo primero que pensé fue en no confirmar mi asistencia, ya que no me veía lo suficientemente preparada (¡había mandado mi solicitud casi “por probar”!) pero me vi en el deber moral frente a mí misma de terminar aquello que había empezado y atenerme a las consecuencias. Así pues, dediqué el mes que me quedaba antes de la simulación a informarme todo lo que pude acerca de todos los engranajes de la Unión Europea, las dos propuestas que se iban a debatir en marzo, y las políticas de cada uno de los países participantes, amén de buscar técnicas, palabras y frases hechas que me ayudasen a la hora de escribir los artículos. ¡Fue una locura! Además, esto debía compaginarlo con la búsqueda de un medio de transporte económico y ropa adecuada, los estudios en la universidad, las prácticas de coche en la autoescuela, y el voluntariado; porque no quise dejar nada de lado. Al final, no sé cómo, lo conseguí; y emprendí un viaje de 20 horas (ya que tuve que hacer noche en el aeropuerto de Madrid) hacia Estrasburgo.

Fue una semana bastante estresante porque cada día debía salir el periódico a la hora fijada y algunos periodistas tuvimos que escribir varios artículos de cada vez porque no éramos demasiados en el equipo. También estábamos operativos las 24 horas del día, en busca de noticias, y perdiendo horas de sueño si queríamos asistir también a las actividades culturales que estaban programadas. La agenda era bastante apretada, pero es lógico si se quería condensar todo en una semana que se hizo tremendamente corta.

A pesar de los nervios, las prisas, y el agobio, fue una experiencia increíble. Conocí otra ciudad en la que no había estado nunca, practiqué francés e inglés y descubrí los nervios de formar parte de algo “importante”, de marcar un hito en la historia de Model European Parliament. De todas formas, y para mí, lo más destacable son las competencias que desarrollé en una simulación de estas características. Aprendí muchísimo de cada uno de los 180 participantes: otras culturas, nuevos estilos de vida, las experiencias y conocimientos que ellos compartieron conmigo. Al final, lo que tanto me había preocupado, que era el no estar a la altura de lo que se esperaba de mí, resultó no ser tan importante. Desde luego que tuve que trabajar duro, hacer frente a responsabilidades y procurar no cometer errores, pero todos somos humanos y, de una forma u otra, conseguimos llevar entre todos la simulación a buen fin.




Me suelen decir: ¡anda mira, vaya bien que te vendrá para el curriculum! Pero eso es lo menos importante. Volvería sin dudarlo a repetir la experiencia aunque no pudiese hacer constancia de ella en ninguna parte, y estoy segura de que la disfrutaría muchísimo más: sobre todo, porque haría hincapié desde el principio en lo que de verdad importa.

En ocasiones, como para saltar en paracaídas, hace falta un empujón; y tenemos que estar seguros de que podremos arremeter nosotros, por si acaso en el momento preciso no hay nadie detrás.

Julia.

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